La cama, la ventana cercana, el valle, el cielo,
La rapidez espléndida de esas nubes,
La súbita garra de la lluvia en los cristales
Como si la nada rubricase el mundo.
En mi sueño de ayer
El grano de otros años ardía a fuego lento,
Sin calor, en el suelo embaldosado.
Descalzos, lo apartaban nuestros pies como un agua límpida.
¡Oh amigo mío,
Qué distancia tan débil separaba nuestros cuerpos!
La hoja de la espada del tiempo que merodea
Hubiese allí buscado en vano lugar para vencer!
Yves Bonnefoy, traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán.
Alguna vez (pero muy ocasionalmente) he soñado que W. ya no estaba. Que todo este tiempo, hasta ayer (pero no hoy, día impreciso, nublado, sin lluvia) era imaginado. Que pasó lo peor.
Hay momentos para hablar, instantes en los que uno podría explicar algo. Las nubes pasan rápidas: las del mes de abril, no éstas de hoy. Pude decir: alguna vez, en ocasiones, sueño que ya no estás.(y me apena muchísimo) Pero no lo dije.