Como el náufrago metódico que contase las olas que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Autobiografía. Luis Rosales.
Cuando era pequeña (bastante pequeña; seis años, o así) tomaba un jarabe contra las pesadillas. Nunca me pregunté – en aquel entonces, claro – cómo podía existir una cosa semejante; desde luego, no le atribuí poderes mágicos, ni extraordinarias propiedades, por lo que, con el tiempo, simplemente dejó de funcionar. En el fondo, jamás creí que acabar con los malos sueños fuera tan sencillo, y mi temor por las señales fue siempre más poderoso.
En mi vida no he dejado de soñar; de tener pesadillas, digo. A veces, me dan tanto miedo, que permanezco inmóvil en el baño algún tiempo (como un caballo de cartón), tratando de interpretar los sueños con una vaga prudencia, inútil. Hago mis números, busco tras las puertas, consulto a los magos ( mi amor viejo, que no se dañe); veo germinar, poco a poco, la semilla inevitable del pánico…
Muy raras veces (en contadas ocasiones), yo misma dejo un mensaje en mis propias pesadillas. Es probable que sea tan críptico que solo consiga darme más miedo; siempre logro que parezca el vaticinio de un desastre, inevitable. Porque en contadas ocasiones (muy raras veces), las cosas viejas son verdaderamente terribles, y uno descubre que se equivocó, hace mucho, mucho tiempo, en aquellas cosas que más quería.
2 comentarios:
Nunca me deja de sorprender el efecto que pueden tener en nosotros los sueños, hasta el punto de marcar nuestro estado de ánimo durante el día o regresarnos a paisajes y personas que ya creíamos olvidados y que, por algún extraño motivo, reaparecen sin motivo aparente llevándonos a preguntarnos por qué ahora.
Nuestra cabeza actúa a veces por iniciativa propia, Enric... O eso dicen los que saben (el subconsciente, y tal)
Un abrazo.
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